Mapaná (B. atrox atrox)
SERPIENTES VENENOSAS
   En Colombia existen serpientes venenosas de los géneros Bothrops, Lachesis, Crotalus y Micrurus .
Bothrops:  Estas víboras provocan entre el 90 y el 95% de los accidentes ofídicos en el país.   Pueden habitar en climas cálidos, templados y fríos, pero se encuentran principalmente en el bosque húmedo tropical.  Como todas las víboras son solenoglifas, esto es, poseen colmillos anteriores retráctiles que actúan como agujas hipodérmicas, de entre 0,5 y 2,5 cm., según el tamaño de la serpiente.  Su cabeza es triangular, recubierta de escamas triangulares y con una fosa loreal entre el ojo y la nariz que les permite recibir el calor de los animales de sangre caliente. 

   En Antioquia y Chocó se encuentran cuatro especies del género Bothrops:  la más importante es B. atrox:  llamada mapaná, equis, rabiseca, rabiblanca o cuatro narices;  habita hasta 1200 m. en climas cálidos;  alcanza una talla de 2,5m.; su color café varía de tonalidad en una misma región; su comportamiento es usualmente agresivo. 

Del género Lachesis, está la serpiente L. muta o verrugoso (imagen de la izquierda).  Su talla máxima es de 4m.; es de comportamiento pasivo en comparación con B.atrox, de hábitos sedentarios y ovípara.
Las serpientes del género Micrurus, llamadas corales, habitan principalmente en climas templados.  Son proteroglifas, es decir, tienen un par de colmillos cortos fijos de unos 2 a 3 mm.  Son de hábitos casi subterráneos.  Son ovíparas.

La cascabel (Crotalus durissus terrificus) se encuentra distribuida en zonas de bosques secos o semisecos tropicales, en el litoral caribe y el valle del Magdalena.  Aunque en Antioquia y Chocó no existe esta especie, se han presentado accidentes por manipulaciones inadecuadas de serpientes de exhibición.  Posee el veneno más letal de todos los ofidios terrestres colombianos.