Proyecto de vida

Llega a ser el que realmente eres
                                                    PINDARO

 

Las circunstancias difíciles que acompañan con frecuencia nuestro discurrir por la vida las podemos afrontar de una manera mejor cuando nuestra existencia está dotada de un sentido y la hemos enriquecido con un proyecto de vida que nos permita actuar más proactiva que reactivamente en el diario vivir como personas.

Como lo afirma Miguel Martí García, un experto en está temática,  todo hombre por el mero hecho de existir realiza un proyecto de vida, pero otra cosa distinta es anticipar este proyecto y luego conscientemente realizarlo. Refiere que “hay dos tipos de personas: las que son la consecuencia de lo que la vida les ha dado y las que han arrebatado a la vida lo que ellos querían ser”.

Para la elaboración de su proyecto de vida cada persona debe contar con los elementos que le aporta el medio circundante y las personas que lo rodean, que en el caso específico de los jóvenes serán los adultos significativos, que como modelos y orientadores los acompañan en la crianza. En este proceso, las metas del desarrollo humano integral y diverso en el contexto de una crianza humanizada —autoestima, autonomía, creatividad, felicidad, solidaridad, y salud— se constituyen en elementos fundantes para la estructuración del proyecto de vida, enriquecido por el amor como fundamento vital y por la educación, que le permitirá a la persona ir perfeccionando la capacidad de orientar asertivamente su propia vida.

Se han definido algunas condiciones para la formulación de un proyecto de vida, tales como el contexto ético y la coherencia interna, asociados con la mayor claridad posible sobre lo que se quiere. En esta formulación no pueden faltar las preguntas cruciales alrededor de quién soy, con qué cuento, y qué quiero llegar a ser, asociadas con el sentido de trascendencia definido magistralmente por Jorge Luis Borges cuando afirmó que “sólo moriré cuando desaparezca el último ser humano que me recuerde”

Nunca se insistirá lo suficiente en la importancia de que nuestra existencia esté vinculada con un proyecto de vida que recoja las aspiraciones y los sentimientos más nobles de los seres humanos que, como lo afirma Hermann Hesse, los convierten en personas que “son casi como estrellas, ningún viento las alcanza, pues llevan en su interior su ley y su meta”.

inici.gif (66285 bytes)

Flecha-adelant.gif (91090 bytes)