Poder sin autoridad

Dado que la autoridad ejercida sabia y permanentemente es la principal herramienta en la relación de los adultos con los niños y los jóvenes en la crianza humanizada se transcribe este artículo como editorial con permiso del autor:

El poder nace del ansia de tener más para ser más. La autoridad, de la voluntad de la comunidad que quiere ser regida por los mejores. El poder pertenece al orden de la privacidad individualista. La autoridad, al orden de la relación que dice referencia a la persona.

El poder expresa la fuerza. La autoridad, la trascendencia. El poder se arrebata por la fuerza. La autoridad es conferida por la comunidad conocedora de los méritos personales.

El poder se fortalece en el menosprecio y la proscripción. La autoridad, en la escucha y la aquiescencia. El poder se ejerce mediante la imposición que domina. La autoridad, mediante la palabra dialogal, generadora de consensos.

El poder rechaza la diferencia. La autoridad procura la convergencia en la diversidad. El poder opera desde la lógica del monismo. La autoridad, desde la lógica del pluralismo y la coimplicancia.

El poder cohesiona por el miedo. La autoridad unifica por el acuerdo. El poder inspira temor y terror. La autoridad, respeto y confianza.
El poder se impone. La autoridad se acepta. La praxis del poder es la intimidación, que obnubila la conciencia y paraliza la proyectividad. La praxis de la autoridad es el derecho, que respeta la libertad y promueve el crecimiento.

 

El poder es voluntad de acción dominativa que, al margen de los intereses y el querer de la sociedad, se impone por la fuerza de quien decide actuar y dominar. La autoridad es ejercicio del poder delegado por la comunidad en aquellos que considera capaces de interpretar su voluntad y realizar lo que conviene para el bien común.
La ideología y la praxis de jerarcas, políticos, tecnócratas, militares, sindicalistas, tecnólogos, burócratas, guerrilleros y paramilitares colombianos, siempre han estado inscritas dentro del mundo del poder.
Basta conocer la llamada democracia colombiana, para entender, de inmediato, que la nación es víctima del poder de la violencia por carencia absoluta de auténtica autoridad.
Pasar del poder a la autoridad, es conditio sine qua non para la paz en Colombia.

 

Alberto Restrepo G.
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